El lugar ha estado habitado desde tiempos prehistóricos. La guerra de los Cien Años y, posteriormente, las enconadas guerras
de religión que vivió Francia, convirtieron La Roque Gageac en un bastión inexpugnable densamente poblado.
La mayoría de las edificaciones actuales datan de este período, con fuertes trogloditas situados en el interior
del acantilado (abiertos al público) y restos de los antiguos palacios de verano de los obispos de Sarlat.
El emplazamiento del lugar, que lo convierte en un enorme solarium natural, ha permitido la creación de una
serie extraordinaria de jardines exóticos al lado de la iglesia, a la mitad de la ladera,
con exuberante vegetación subtropical y mediterránea.