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4. Domme
| Sin duda alguna, Domme es uno de los destinos favoritos de la Dordoña. La ciudad, situada a 250 metros por
encima del nivel del río, sobre la cumbre de un promontorio rocoso que domina el valle de Dordoña,
es un ejemplo del tipo de ciudadela medieval amurallada conocida con el nombre de "bastide".
Fue fundada por Felipe el Atrevido en 1281.
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El acceso a esta imponente ciudad se realiza a través de una puerta fortificada que da paso a la calle mayor.
Las inmensas torres situadas a ambos lados sirvieron de prisión a los caballeros templarios tras la disolución
de la orden en 1307. A partir de este punto, la calle mayor continúa su recorrido ascendente hacia el centro de la ciudad.
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Desde el mirador sobre las terrazas, situado al lado de la iglesia, se aprecian vistas de una belleza sobrecogedora en un radio de 180
grados que abarca desde Cingle de Montfort, al este, hasta La Roque Gageac y Beynac, al oeste.
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| Es posible eludir el calor del verano en Domme: en la plaza principal existe una entrada que conduce a las cuevas donde
se refugiaban los habitantes durante la Guerra de los Cien Años. Las galerías de estalactitas se extienden a
lo largo de una superficie de 500 metros y, en el extremo opuesto, un ascensor de cristal conduce a los visitantes de vuelta a la superficie.
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