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2. Beynac
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El castillo de Beynac, situado al borde de un vertiginoso acantilado, se eleva majestuoso a una altura de 150 metros sobre el río Dordoña.
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| Como parte de su larga y azarosa historia, el castillo de Beynac desempeñó un papel importante durante la Guerra
de los Cien Años (1337-1453). La Dordoña era la frontera entre Francia e Inglaterra. Beynac estaba en manos francesas,
pero no lejos, al otro lado del río, el castillo de Castelnaud estaba en poder de los ingleses.
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El castillo de Beynac resulta un lugar fascinante para recorrer y explorar, y no solo por su espectacular emplazamiento.
Es posible visitar las antiguas habitaciones, mazmorras, cocinas y áreas habitables. En 1189 Ricardo Corazón de León,
rey de Inglaterra, tomó el castillo escalando el promontorio que lo sustenta y penetrando por los agujeros de los retretes
suspendidos sobre el vacío. Y ahí siguen hoy en día, para asombro de los visitantes.
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| Las vistas desde la parte superior del castillo, que abarcan el paisaje circundante de la Dordoña en un radio de 330 grados,
constituyen el punto culminante de la visita.
Se puede acceder al castillo a pie, desde el estacionamiento situado en la base, pero tal vez sea preferible aparcar cerca de la fortaleza,
de modo que todos los ocupantes del vehículo, a excepción del conductor, hagan el camino de vuelta caminando colina abajo a través
de la aldea de Beynac.
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En Beynac se han localizado los exteriores de un gran número de películas, entre otras,
la versión de Juana de Arco dirigida por Luc Besson en 1999.
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