1. Rocamadour
Rocamadour es un famoso centro de peregrinaje y una de las ciudades más visitadas de Francia.
La población, que data de 1166, está construida sobre un promontorio en tres niveles.
Lo más recomendable es aparcar en la cumbre, cerca del castillo. El castillo no está abierto al público,
pero si se dispone de dos monedas de euro para atravesar el antiguo torniquete, se puede acceder a las murallas,
que ofrecen vistas espectaculares.
A continuación, se puede bajar dando un paseo hasta el nivel intermedio, en el que se encuentran la iglesia y
varias capillas. Desde allí, se puede continuar hasta la propia ciudad y recorrer la calle principal.
Para regresar, existe un par de ascensores privados: el primero desde la calle principal hasta el nivel intermedio,
y el segundo, hasta el nivel superior.